lunes, 14 de marzo de 2011

¿Dónde quedó la dignidad?

Los ciudadanos estamos permitiendo crear una sociedad de falacias, en la que los periodistas somos fichas movidas por un poder interesado, que lo único que busca es sacar beneficios económicos sin importarle las vidas que destrozan con ello. Para conseguir ese beneficio, se ayudan de los políticos, verdaderos farsantes que son capaces de cualquier cosa para conseguir el poder, sobre todo cuando la posición que ocupa es la opuesta a ese poder.

En la actualidad, estos falsarios esculpen la trama de los ERES a su antojo, señalando a dedo su figura sin importarle el hecho de que detrás de cada una de ellas encontramos una historia, una vida, y toda una familia por la que luchar. Para que nos entendamos: son terroristas que lanzan bombas al vacío con el único objetivo de protestar, y para conseguir ese objetivo acaban con la vida de personas inocentes, sin pararse a pensar a quienes son a los que van a eliminar.
Estos “terroristas” hoy día tienen nombre y apellidos, y es lamentable que la sociedad entre en su juego sin pararse a pensar antes que, para estos fanáticos, no son más que  fichas sin importancia de las que se valen para ganar la partida.
Ahora la partida se centra en derrotar a todos aquellos que han ocupado altos cargos en la Junta de Andalucía, sin importarles si están o no saltándose las reglas del juego para ello. Algunos de los eliminados en esta partida son merecedores de su derrota, pero otros no. Y son a estos últimos a los que más daño hacen, pues trasladan a la sociedad una imagen de ellos que no se corresponde con la realidad. Y no solo hunde su ficha, sino que con ella cae también su familia, y el daño personal causado difícilmente se reparará.
Por esto, debemos ser críticos los ciudadanos y no dejar que sigan destrozando vidas inocentes. Debemos detener el juego para evitar que ganen ilícitamente su partida, pues el mal será aun peor. Debemos abogar por un mínimo de respeto hacia esas familias que no se merecen el daño que están sufriendo. Debemos pararnos a pensar en ellas y en su dignidad. Debemos darle nuestro apoyo y demostrarle que no están solos, y que unos sinvergüenzas no conseguirán desprestigiarlos porque hemos sabido actuar a tiempo  para darnos cuenta de que todo lo que dicen no es verdad.
Juan Márquez Contreras, creo en tu inocencia y te cedo mi apoyo hasta el final. Lucena del Puerto debe estar agradecida por todo lo que has hecho por sus vecinos, y por encima de todo, debe estar agradecida por tener a una persona como tú entre ellos, por contar con un vecino ejemplar.

1 comentario:

  1. Buen artículo Eli, de aquí deberíamos reflexionar todo el mundo, y no hacer daño

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