sábado, 20 de noviembre de 2010

Por una muerte digna

Cuando el diagnóstico médico de una persona es negativo, es decir, “se está muriendo y no podemos hacer nada para evitarlo”, podemos tomar la decisión de darle una muerte digna eliminando todo dolor del enfermo a través de la sedación.
 De esta práctica se dice que es la mejor forma para que no sufra ni el enfermo ni sus familiares, pero estos últimos difícilmente dejarán de sufrir al ver a un ser querido que se muere ante sus ojos sin poder hacer nada para luchar por él.
¿Y por qué hablo de esto?
Porque recientemente el Gobierno ha anunciado  una ley para aclarar lo que puede y no puede ofrecerse a un paciente cuando está en una situación en la que sufre y no espera curarse. La ha denominado Ley sobre Cuidados Paliativos y Muerte Digna, y aunque se trata de una buena noticia, no es ninguna novedad, pues  La Ley General de sanidad de 1996 y la de Autonomía del Paciente de 2002 ya permitían la sedación total del paciente.
Parece ser que el punto novedoso que viene a reforzar esta ley es la obligación del personal sanitario de cumplirla cuando las normas se lo exigen, pues lo ocurrido con Inmaculada Echevarría pone de manifiesto la poca fuerza que la actual medida tiene en la sociedad, pues en este caso los médicos se negaron a darle una muerte digna, a pesar de la petición por parte de la paciente de que le fuera retirado el tratamiento que la mantenía viva.
Lo único que podría cambiar algo de la práctica que existe en la actualidad sería el hecho de que, de aquí a su aprobación prevista para marzo del próximo año, la ley incluya también un acercamiento explícito a la regulación de la práctica de la eutanasia o de la despenalización del suicidio asistido medicamente. Es decir, a la regulación completa de una muerte digna, una práctica que muchos españoles apoyamos, pero que los políticos se resignan a firmar.    

Fuentes: El Mundo, El País, La Vanguardia

3 comentarios:

  1. es evidente que el derecho a la vida o la muerte digna es sólo potestad de los propietarios de estas. Es decir, si decido morir dignamente a vivir una vida llena de sufrimiento, moriré dignamente.
    Un beso Eli! y aver sise te ve que estás perdida

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  2. De eso se trata, de que todos reconozcan ese derecho de una muerte digna, y el colectivo médico la lleve a la práctica cuando le corresponda.
    Pero se podría dar un paso más y regular la eutanasia para que, libremente, todo aquel que lo necesite pueda ponerla en práctica.

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  3. Pues por ellos se está promoviendo las disposiciones reglamentarias pertinentes...
    Pero claro, luego llegarán los curillas de turno a decirnos que eso es atentar contra la voluntad divina, y será secundada por los gaviotos...en fin, la misma historia de siempre, que al final los médicos podrán objetar si así lo creen conveniente como con el aborto!...
    P.D.: de momento yo, tengo el testamento vital ya ;)

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