martes, 27 de diciembre de 2011

Los avatares de la Solemne apertura de la nueva Legislatura

Tal y como manda la tradición tras la celebración de unas elecciones generales, Juan Carlos I, Rey de España –para bien o para mal-,  ha hecho una vez más presencia en el Parlamento para declarar abierto el nuevo periodo legislativo. Y aunque estamos acostumbrados a no prestar atención a un acto así, primordialmente porque suele ser muy repetitivo legislatura tras legislatura, este año la apertura de las Cortes ha suscitado un especial interés.
Los motivos son varios. Por una parte, es la primera vez que vemos a Mariano Rajoy en el escaño azul, la zona reservada para el Jefe del Congreso. Pero este hecho no ha sido precisamente el que ha dotado a este “solemne” acto -adjetivo que recibe por el simple hecho de la presencia de la familia real en él- de una atención especial. La verdadera protagonista ha sido la polémica suscitada alrededor del ‘caso Urdangarín’, culpable inédita de la ausencia de las infantas y del generoso aplauso de casi todo el Parlamento hacia los asistentes de la familia real: sus Majestades los Reyes y los Príncipes de Asturias.
Desde el año 1979, momento en el que nuestro país acogía con regocijo una democracia recién instaurada, las infantas nunca han faltado a ninguno de los actos de apertura de las legislaturas que han ido aconteciendo. Ni ellas ni nadie de la Casa Real. De hecho, desde 1996, ambas adquirieron una mayor relevancia, situándose en un lugar preferente en la Cámara, conocido desde ese entonces como el balconcillo de las infantas. Por lo que su ausencia por primera vez en la historia de nuestra democracia ha sido un punto álgido en esta ceremonia, y su responsable, como ya hemos mencionado anteriormente, ha sido el marido de una de ellas, Iñaqui Urdangarín.  

Pero la investigación judicial abierta alrededor del Duque de Palma por su actuación al frente del instituto Nóos, una entidad teóricamente sin ánimo de lucro pero que facturó más de 16 millones de euros, ha traído al tintero otros acontecimientos que allí se sucedieron. El contraste entre lo que se vivió dentro y fuera del Parlamento a la llegada de los Reyes, por muy diferentes que fueran los escenarios y las escenas que se acaecieron en cada uno de ellos, tenían un mismo protagonista: el yerno del Rey.
Mientras que en los alrededores del Parlamento Nacional los Reyes se encontraron con algunos carteles contra Urdangarín, a su entrada en el hemiciclo el panorama fue bien distinto y acogedor: todos los senadores y diputados del nuevo Gobierno puestos en pie, dedicándoles una calurosa ovación de dos minutos de duración, la más larga de los últimos años. Pero lo más interesante fue la forma en la que está concluyó: con un grito de “Viva el Rey” al que respondieron  sobre todo los parlamentarios del PP, y en el que no quisieron participar ni el líder de IU, ni el Portavoz del PNV ni la diputada de Geroa Bai, pero si la portavoz de UPyD, aunque sus palmadas fueron muy escasas.
Foto: EUROPA PRESS

Según Jesús Posada, presidente del Congreso, esa ovación es una muestra de apoyo hacia el Rey por “los momentos que está pasando” y que pone de manifiesto “el cariño y la confianza en Su Majestad”.

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